lunes, 16 de diciembre de 2013

A Vos, y a Mi.

A veces ya no hay más palabras por decir.
Ya no son necesarias para saber lo que se nos viene encima. Ya conocemos tanto a la otra persona y estamos tan derrumbados que ya no nos queda mucho que sentir… Más que dolor.
Algunas palabras unidas de la forma incorrecta y con el tono de voz incorrecto, duelen más que una herida física. Y aunque deje de sangrar por fuera no siempre deja de doler por dentro.
Te amo. Te odio. Te espero. Quiero que te alejes. Quiero que vuelvas a mí. Dame un beso. Una palabra de aliento. Recordarme porque seguimos intentándolo a pesar de las grietas. Volve a buscarme como cuando nos mirábamos y era algo sobrehumano intentar no sonreír.
¿Será en realidad el amor masoquista?
Ya no queda ni una lagrima.
Y te vas, y volves, y das mi cabeza vuelta y me arrastras detrás tuyo, me abrazas mientras caen las lagrimas… pero cualquier pequeña frase mal compuesta puede volver a destruirlo todo… te quejas y suspiras como si con ese silencio lastimoso me estuvieses diciendo que de a poco ya no me vas a querer mas. Me volves a decir que miento y podemos pasar horas en silencio mientras vos miras el vacío repitiendo aquella escena una y otra vez.
Y te digo que estoy cansada, y que lo que mi cabeza me dice… Mis emociones me hacen ignorarlo.
¿Qué será aquello que nos hace volver el uno al otro una vez más?
Porque SIEMPRE es “una vez más”. Siempre es “Esta es la ultima vez que te quiero”.
PERO NO. Acá estamos una vez más al igual que un millón de veces atrás.
Alguna vez leí que los orgullosos se forjan mundos de tristeza.
Bueno, hoy no te busque en todo el día. Tengo la firme convicción de que no era yo la equivocada y me hace mal pensar que tuvo otro fin tu mensaje. No el que mi ilusión leyó. Sino el que tu desconfianza mando.
Y sigo esperando que vengas a buscarme, pero te conozco, siempre algo te para. Tu orgullo o tu dolor.
Y tu miedo… SI. ESE MISMO. El que te hace acusarme y apuntarme con el dedo, el que nos hace batir a duelo en palabras hirientes y puñaladas a nuestras inseguridades… y también es el mismo que en algunas ocasiones logra pacificar la situación.
Dudo que este dolor me tire lo suficientemente abajo como para despedirme de vos. Porque como te dije antes… Existe algo más. Algo que nos hace seguir, que atrapa y nos obliga a estar juntos de alguna u otra manera.
A Vos,
y a Mi.
Que seamos Nosotros, lo deciden tus miedos.
Y también…

Nuestro proceder.